Se me ocurre que estar aquí sentado
con una cerveza y un puñado
de gente subversiva
legitima el poder de los opresores
pero no importa
Puedo aplastar todavía un hormiguero
lentamente, sin mancharme yo tampoco
y sentirme casto. Disimular
ante los delirios, las convicciones que son
como las compañías, cada vez menos frecuentes
y rebeldes mientras
un humo de asfalto tras de mí reafirma
que aún queda pureza en los espacios blancos
del escenario.
me gusta me gusta, voy a repasarlo todo que enganchas;)
ResponderSuprimirsi estoy bajo mínimos Merche...!
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