Te prometo, al hablarte, no usar más
una retórica que tanto odias y presumes
no entender. Pero basta, deja que me explique
No te molestes en una razón que excluya
como suele ser, a tu contrario
que soy yo, con preferencia
o costumbre. No eres caprichosa por castigo
sino por capricho
Aunque también es cierto que
algo de culpa la he tenido yo, siempre tan
políticamente correcto que sólo te he hecho daño
cuando me lo has pedido
Y ya lo sabes
En nuestra verdad particular no existe
método alguno. Claro que lo sabes
y lo llamas intuición -en concreto-
femenina
Pero volvamos al comienzo de la historia
donde éramos un mito incomprensible
de la creación. Y poniéndome ligeramente
trascendental admitiré que fuiste largo tiempo
immolatam in cubili pro homine
Cuerpo de nadie en tierra de algunos pocos
indescodificables
Y qué hay de aquellos que esperaban el perdón
con una rosa
Y esos que venían a buscarte las cosquillas
debajo de las faldas, como si el efecto laxo
de un escalofrío durara en sus dedos más
de un escalofrío durara en sus dedos más
de lo que duraría una flor
Pero otros saben todavía
que sólo cuando sobran los silencios
es hora de destrozarte la piel, como cada noche
palabra por palabra hacia el desnudo y esconderte
al acabar
en un cajón aparte, detrás de los poemas decentes
Bajo más papeles, sobre los condones.
0 Insultos:
Publicar un comentario en la entrada