Hasta en las sensaciones soy un poco ateo,
no sé bien si soy yo quien en mí siente.
Álvaro de Campos.
Soy un personaje metaliterario
Mi vida, como la de Roquentin
declina entre papeles de marqueses
bradomines y unciones catecúmenas
Estoy ahí, simplemente
con la mirada abstrusa de quien oye
a quien pregunta por el último libro de Archimboldi
en la librería de debajo de su casa
Definitivamente estoy ahí
Como Hainuwele repartida sobre la tierra
Con los buitres que devoran círculos
por los horóscopos de la podredumbre
Pues no hay un ojo que sin órbita supere
su epicentro -dicen-
y es el colmo de la calma este verdor
de bosque acumulado en las habitaciones
Sí, estoy ahí, simplemente, y duele esta revelación
porque es la noche y el cristal refleja
como un himen
los pequeños espacios vírgenes
todavía de luz fosforescente
Y entonces me pregunto si es posible
que éste sea el único vivir inhabitable
Me estiro, fumo y bebo a lo Chinaski
Aprieto la mandíbula para encajar el golpe
y escribo como puedo, cetrino, solitario
sin unos labios que llevarme a la boca
Dejando que ruede tibia esa leche
permanente por los pechos mutilados de Olalla
Definitivamente soy un personaje metaliterario
Tremendista, maldiciente de ciegos
Investigador del Mal
La última fase de la burbuja volitiva
El crash de una placenta
de monedas afiladas
Porque ebriedad y antropofagia son dos caras
de una sola eucaristía
Hágase pues, Señor, tu noluntad
y dale un nombre a tu nueva criatura.
Me encanta!Te despierta un no sé qué gris en la boca (extraño sabor).
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